Antoni Marí Ribas “Portmany”,
estampas ibicencas
Textos: Lola Soto Vicario
“(…) todas estas cosas de la naturaleza no tienen forma fija; en contrapartida, cada una de ellas tiene una línea interna constante. Ella es la que debe guiar el espíritu del pintor.”
Su Tung Po
Poeta y artista chino
Antoni Marí Ribas (Ibiza, 1906-1974), llamado familiarmente “Portmany”, fue un artista que, según las fuentes consultadas, no ha sido suficientemente valorado en su entorno local, cuando la calidad artística de su obra, sobre todo como dibujante, no deja lugar a dudas. Incansable, dedicadísimo a su actividad, autodidacta declarado, siempre buscó y experimentó en solitario a lo largo de décadas de trabajo en Ibiza. Con una formación artística de la mano de un pintor decorador, fueron suficientes sus grandes dotes para el dibujo y su talento personal innato. Sabemos que su vida fue sobria, muy parca, con recursos limitados. Fue un personaje popular de Ibiza conocido de todos que cada mañana salía a recorrer sus calles en busca de temas para sus dibujos.
De Portmany nos atraen sus apuntes a tinta china y sepia, realizados con palillos de caña fabricados por él mismo, estampas costumbristas del natural tomadas de la vida de la isla. Figuras de payeses, de pescadores, escenas del puerto, la vida en el mercado, los cafés, las calles, las gentes que van y vienen, los lugares populares donde la vida transcurre palpitante. Portmany supo captar todo ello a través de cientos de dibujos, de una manera muy libre, espontáneamente, con dicción abierta y basándose en el claroscuro, el gesto y la pincelada, con una mirada fresca, atenta y sensible.
Su obra sobre papel es muy abundante, y de este conjunto seleccionamos un grupo de diez dibujos que nos parecen muy valorables y representativos, y aportamos aquí nuestro análisis plástico, para acercarnos a comprender, profundizar y valorar la obra de este artista.
“Café”. 1960
El variadísimo registro de grafismos con caña y arrastres de pincel cargado con poca tinta crea un espacio plástico cambiante y dinámico, que recoge la impresión de ajetreo del ambiente del café. La gran rapidez de ejecución logra generar contornos abiertos, líneas quebradas, trazos de diferente dirección e intención de gran inventiva, con distintas intensidades de tinta que sugieren vibración y movimiento. Igualmente, el fondo del papel dejado en blanco permite que el dibujo respire y no resulte excesivamente recargado pese a la profusión gráfica, sino más ligero y dinámico.
“Pailebot”. c.1960
Líneas muy breves, sutiles, rápidas, junto con trazos “puntillistas” esbozan levemente las formas esenciales de la embarcación. Nada se define con detalle, en la escena todo aparece ligeramente sugerido, con gran dominio y seguridad en los trazos abiertos que no encierran las formas, con gran libertad y parquedad en los signos gráficos. El amplio espacio vacío permite una impresión luminosa, aireada, ligera; es la luz que lo invade todo y acaba con los contornos, y cada trazo y cada línea tienen su razón de ser.
“Pescadores”. 1965
Las figuras, prácticamente formas abstractas generadas instintivamente con la caña y el pincel, se muestran en diferentes poses, superpuestas, y la mancha se intercala con los trazos enérgicos, lo que da lugar a un conjunto de gran plasticidad visual. La tinta sepia aparece en este dibujo con sus “colores” propios: tinta seca, diluida, mojada, concentrada, negra. Formas plenas, espacios vacíos, tinta más densa, manchas más transparentes, lo diluido junto a lo denso; las relaciones entre todo ello crean una atmósfera coherente con la idea de vivacidad y movimiento que se pretende transmitir.
“Escena de calle”. 1968
La superposición de manchas de tinta sepia, más o menos diluidas, las huellas de pincel seco, junto a líneas más abruptas que generan formas abiertas, todo ello da lugar a un ambiente particular en el que adivinamos unos personajes populares trazados muy esquemáticamente, con ritmos lineales fuertes y decididos, dejando otras formas más ligeramente insinuadas en segundo plano. La gran riqueza gráfica, portadora de sensaciones diversas recoge todo el “color” de la escena, mediante la textura de la tinta aplicada de forma más o menos concentrada que evoca la pulsión del ambiente de una escena callejera en la que domina la visión de conjunto.
“Día de mercado”. 1970
Un apunte en el que destaca el gran abigarramiento de trazos, pequeños grafismos y manchas muy variadas que a primera vista parece caótico, pero si se observa detenidamente, contiene un orden y una jerarquía formal muy claros. Hay trazos más gruesos de caña, más acentuados, que organizan la composición y establecen puntos que atraen la mirada del observador: la mitad izquierda del formato aparece gráficamente más “descargada”, y la figura que contiene un espacio blanco prioriza la atención visual en el dibujo. El dibujante ha inventado intuitivamente un tipo de línea, trazo o huella de pincel diferente para expresar cada sensación, y el conjunto resulta de una riqueza gestual y una palpitación gráfica muy atractivas.
“Delante del mercado”. c. 1970
En este sugerente dibujo aparece la mancha de tinta viva, con matices, con texturas propias, con un “color” que es el de su propia vibración. Las figuras, muy esquematizadas, son un pretexto para un ejercicio de abstracción de las formas en movimiento. Toda una sinfonía de trazos gestuales, un abanico amplísimo de pinceladas variadas, vibrantes, en distintas direcciones, con distintas densidades, concentrada, diluida, sin insistir, sin arrepentimientos ni dudas, resuelto todo el conjunto de una sola vez, bien logrado y a la primera, con gran dominio de los medios al agua y la expresión gráfica.
“El rastrillo y las murallas de Ibiza”. c.1970
Un fondo muy tenue y difuso, construido con una aguada de tinta muy diluida, deja paso en primer plano a una gradación de tintas grises a base de manchas y signos de pincel y de caña muy abstractos que sintetizan las formas de las figuras y otros elementos urbanos. El resultado es una atmósfera muy coherente, difusa, envolvente, con trazos gestuales, líneas y aguadas que participan unos con otros, perfectamente integrados, en un conjunto muy atmosférico que se percibe visualmente de una sola vez.
“El puerto”. c.1970
Situar unas cuantas manchas iniciales y esbozar sobre ellas ritmos lineales y pinceladas en húmedo y en seco, de gran expresividad y sugerencia plástica. La vida surge de la punta del pincel, los trazos, esbozados con gran inmediatez, son cercanos a una caligrafía oriental, nunca planeados o racionalizados, siempre intuitivos, espontáneos, concentrando el negro máximo en algún punto de interés de la composición, dejando zonas del papel más libres de elementos para permitir “respirar” el dibujo. Trazos delicados y suaves combinados con otros vigorosos y enérgicos, según sea la naturaleza de lo que designan. Todo responde a una estructura y a un conjunto coherente con todas sus partes (pinceladas, signos de pincel, espacios en blanco) bien cohesionadas entre sí.
“Hacia el mercado”. 1973
La mancha difusa domina sobre los trazos de caña al aplicarse sobre estos aún húmedos con rapidez, dejando así que los contornos se pierdan y se logre una ambientación muy atractiva a base de matices tonales suaves y toques aislados de acuarela azul. Se generan también áreas texturadas de gran calidez y atractivo visual, y las formas surgen de entre estas manchas esbozadas a grandes rasgos que apenas dejan que se adivinen los detalles de las figuras, que se han hecho difusos deliberadamente. Trazar, borrar, dibujar, diluir. Se busca representar los rasgos esenciales y las formas en movimiento sobre un fondo cambiante y fugaz. Con medios muy sencillos se ha obtenido un resultado de gran poder y sugerencia visual.
“Escena con personajes”. Sin fecha
Un dibujo muy directo, de firmes y vigorosos trazos de rotulador completa esta selección, y compone una escena con un grupo de personajes de formas prácticamente abstractas pero reconocibles. Un apunte muy rápido con líneas quebradas, abruptas, desenvueltas, que resumen el claroscuro del conjunto y construyen también manchas de fondo vibrantes, más o menos tupidas, que designan luces y sombras, formas llenas y formas vacías. Ningún trazo se ha corregido o repasado; todo se ha dibujado con intuición y seguridad, con gran intención gestual y expresiva. Los trazos persiguen las líneas quebradas de las figuras, lo cambiante, lo fugaz, un ambiente con personajes que parecen dialogar entre sí. Las texturas obtenidas de todo ese entramado gráfico abstracto dan lugar a tonos, luces, volúmenes, y en cierto modo, evocan unos “colores” logrados únicamente con los medios gráficos del blanco y negro.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
DE CASTRO, F-G: “El gran dibujante de Ibiza Antonio Marí Ribas, Portmany. Consell Insular d’Eivissa i Formentera. Eivissa, 2006.
Catálogo “Antonio Marí Ribas Portmany”. SaNosTra. Obra Social y Cultural. Ibiza, 1997.
OCAMPO, E.: “El infinito en una hoja de papel”. Icavia. Barcelona, 1979.
Expreso aquí mi agradecimiento al arquitecto de Ibiza y amigo Salvador Roig Planells, por los libros y comentarios que me introdujeron en el conocimiento del dibujante Antoni Marí Ribas, “Portmany”.
Lola Soto Vicario es artista y Doctora en Bellas Artes por la Facultad de Bellas Artes de San Carlos de Valencia (Universidad Politécnica de Valencia).
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